Cada año caen sobre nuestro planeta entre 37.000 y 78.000 toneladas de material desde el espacio. La mayoría de estos como diminutos fragmentos que se desintegran rápidamente en nuestra atmósfera creando las populares y románticas estrellas fugaces.
Eventos de bolas de fuego reportados. La energía de impacto total calculada de cada evento se indica por su tamaño relativo y por un color.
Pero de vez en cuando caen también objetos más grandes. Los que son de unos metros de diámetro causan fuerte estallidos y personas heridas si estos ocurren cerca de lugares poblados. En febrero de 2013 un asteroide estalló sobre la ciudad de Cheliábinsk, en Rusia, dejando casi 1500 personas heridas. ¿Existe en la actualidad tecnología para detectar objetos incluso más grandes y desviarlos de su órbita para evitar una catástrofe mayor?
Registro del Bólido de Cheliábinsk. Rusia, febrero de 2013. Midió 20 metros de diámetro e impactó contra la atmósfera a unos 19 km/s (64 800 km/h), explotando a unos 20 km de altura.
Existen algunas alternativas posibles, pero que se tendrían que desarrollar. Podríamos por ejemplo, enviar una nave masiva y, por medio del encendido específico de motores, empujar lentamente el asteroide para modificar su trayectoria (tractor gravitacional). También podríamos hacer estallar varias bombas cerca del objeto, liberando la energía necesaria para modificar su trayectoria.
Representación artística de un «tractor gravitacional»
También se podría empujar, por medio de una explosión, a un asteroide más pequeño en dirección al asteroide potencialmente peligroso, como si se tratase de un juego de canicas, y hacerlos chocar entre sí para sacarlo de su trayectoria de colisión contra nosotros.
Un juego de canicas espacial para desviar un asteroide.
Otra alternativa sería empujar al asteroide con un potente láser, o instalar en este unas enormes velas solares con el que se modificaría su órbita gracias al empuje del viento solar. También podríamos posarnos sobre el asteroide y perforarlo con el objetivo de extraer material, cambiando su masa y con ello alterar su órbita.
Representación artística de una «Vela solar».
Para todas estas alternativas las mayores dificultades son el tiempo de antelación que necesitaríamos para preparar las misiones, la cantidad de energía necesaria y por supuesto el desarrollo de la tecnología para cumplir cualquiera de estas hazañas. Incluso para saber cuál de estas alternativas sería la más eficiente, resulta necesario primero probarlas.
El programa AIDA.
Por sus siglas en inglés, el programa de Evaluación de Impacto y Desvío de Asteroides, se trata de una misión conjunta principalmente entre la NASA y la ESA, y que consiste en enviar un par de sondas espaciales con el fin de analizar los efectos cinéticos de la colisión de un asteroide para desviarlo de su órbita.
Se trataría de dos naves, la primera con la misión de impactar contra el asteroide y la segunda que calcularía los cambios en los parámetros orbitales antes y después de la colisión.
Actualmente se planea que la sonda de impacto llamada DART (NASA) llegue asteroide binario 65803 Didymos e impacte con su luna el año 2022. El asteroide principal mide unos 800 metros mientras que su luna posee 163 metros. Ambos cuerpos están clasificados como asteroides potencialmente peligrosos (PHA). La segunda sonda llama Hera (ESA) visitará el impacto cinco años más tarde, en 2027.
¿Y nosotros qué podemos hacer mientras tanto?
Mientras tanto podemos cazar asteroides con ayuda de la base de datos del telescopio espacial Hubble de la NASA/ESA.
(clic encima de la imagen para ir a la página del proyecto)
Se trata de un proyecto de ciencia ciudadana que busca identificar trazos de asteroides en fotografías obtenidas por el Hubble. Los asteroides se verán como trazos de líneas curvadas en las fotografías, lo que ocurre por efecto de paralaje. Cuando el telescopio espacial apunta una galaxia muy lejana lo hace mientras orbita alrededor de nuestro planeta, y los asteroides que están mucho más cerca se muestran como trazos sobre el fondo de estrellas.
Representación de paralaje producido por los asteroides que se encuentran mucho más acerca que las lejanas galaxias que generalmente observa el Telescopio Espacial Hubble.
Mirando fotografías de la base de datos podemos identificar estos trazos y compararlos con las órbitas de asteroides conocidos. De esta manera podemos actualizar las órbitas de estos objetos, identificar nuevos y de paso entrenar una red neuronal que permita automatizar un escaneo completo a toda la base de datos del Hubble.
Feliz cacería y felices cielos despejados a todos y todas.